martes, 10 de junio de 2014
Camino
Abarca con tu mirada todos los caminos para que puedas elegir el tuyo; pero no lo escojas entre los que parecen fáciles y floridos, porque no llevan lejos. Elígelo entre los que se confunden con el infinito, es decir, entre aquéllos a los que tu ojo no alcanza a verles fin. Y cuando lo hayas elegido, transita por él con alegría, con decisión, con fe. La alegría te llenará de gozo; la decisión te dará todo el valor que es necesario para las luchas que te aguardan; la fe te hará invencible. Piensa, pues, antes de que elijas tu camino, cuál te conviene seguir si deseas ir lejos. Quienes sólo trabajan para hoy, nada más viven; quienes trabajan para hoy y para mañana, viven y progresan; pero los que trabajan para hoy, para mañana y para siempre, elevan y magnifican su vida. En la medida de nuestras fuerzas, trabajemos para lograr un buen fin. Cada día hagamos parte de la obra, si no es posible acabarla; pero es necesario que renovemos esperanza y fe, porque el camino de nuestras ilusiones hay siempre obstáculos, dificultades, lágrimas, decepciones y hasta fracasos. No te importe fracasar una y otra vez: los más grandes entre los hombres fracasaron muchas veces. Levántate, pues, cuando tropieces; levántate, pues, cuando caigas; levántate siempre, porque quizá un poco más allá de donde tropezaste, un poco más allá de donde caíste, alguien te espera para repetir, en nombre de la vida y la esperanza, las palabras del poeta; "Lentamente, pero siempre, se realizan los ensueños".
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