miércoles, 31 de diciembre de 2014

Pausa y Balance

Conviene que sepan, en este fin de año, cuántos propósitos realizaste y cuántos dejaste sin llevar al cabo. Cada lapso de nuestra existencia ha de ser a manera de una pausa y de un balance, que nos dé ocasión de hacer alto para reflexionar y examinarnos a nosotros mismos. Meditar sobre lo que de bueno logramos, es un halago para nuestro espíritu y un estímulo para nuestra voluntad. Deleita a nuestro espíritu sentir la satisfacción de haber vencido dificultades para llegar al fin de un proyecto, y vigoriza nuestra voluntad el saber que, si hemos sido capaces de alcanzar una meta, podremos mañana hacer algo más de lo que hoy hicimos. Penetra en ti para que te preguntes honradamente, sinceramente, qué pensaste hacer, y qué lograste hacer, en este año que concluye. La diferencia que haya entre lo que te propusiste y lo que alcanzaste, significará el triunfo o el fracaso de tu año. Alégrate si pudiste realizar todos, o la mayor parte de tus proyectos, porque ello es un signo de esfuerzo y esperanza; esfuerzo que dejó en ti aptitudes y energías, y esperanza que despierta en tu alma anhelos y ambiciones. Con todo esto, con tu esfuerzo y tu esperanza, irás por la vida sereno y tranquilo, realizando cada día una buena obre, pequeña o grande, pero siempre útil, porque estará llena de ti mismo, de tu fe, de tu obra grande, que para serlo ha menester de nuestro ideal, de nuestro cariño y de nuestro esfuerzo.

miércoles, 18 de junio de 2014

Misión de Juventud

Estamos aquí para hablar de la misión de la juventud, no en términos de halago, sino de heroísmo. En efecto, la juventud necesita apasionarse por una gran causa y poner todo su empeño y todo su vigor en realizarla. El joven de nuestro tiempo necesita no sólo ser bueno, sino también sencillo y fuerte. La bondad significa altura de principios, nobleza de corazón y rectitud de conducta. La sencillez supone vida modesta, ayuna de vanidades; pero al servicio constante de una obra grande. La fortaleza exige convicción de principios y voluntad inquebrantable para sostenerlos. Sé tú bueno, sencillo y fuerte, para que tu vida sea, en verdad, alegre y fecunda. La alegría es un signo inequívoco de salud en la almas; la fecundidad en las ideas y en las obras, es muestra de los espíritus vigorosos. Para una obra heroica que anime tu alma, la vida ofrece oportunidades cada día. Esta es una hora difícil para quienes deseen preservar en el mundo la civilización y la paz. La civilización es el resumen de lo que fue mejor en todas las edades; es la esencia de cada época, prolongada en el tiempo, para seguirse acumulando; es el acervo del progreso material que la vida ofrece a cada nueva generación; es el ideario que resume lo mejor del pensamiento de todas las épocas, para transformarlo en conducta; es, en una palabra, la herencia que recibimos para transmitirla enriquecida. La paz es tranquilidad y alegría, alegría interior, fuerza de espíritu; es el ambiente de quietud y de armonía en que se proyecta y resuelve toda empresa grande. La civilización y la paz necesitan existir juntas, para realizar el progreso del mundo. Y corresponde a la juventud vencer las dificultades de esta hora, para preservar la civilización y la paz.

martes, 17 de junio de 2014

Acción fecunda

Hagamos de cada uno de nuestros pasos la meta anhelada de un propósito; pero sigamos adelante. Para el hombre esforzado no hay jamás puntos finales, sino que cada uno de sus éxitos ha de ser un impulso hacia nuevas y más grandes empresas. Así pues, más que detenerte a celebrar triunfos, dedícate a multiplicar esfuerzos. Cuando hayas logrado ascender a muchas cumbres, podrás contemplar aún, más amplios horizontes. Quizá para entonces tu vida esté en crepúsculo; pero qué grata ha de ser la serenidad de la noche, si bajo su luz podemos contemplar la belleza inefable de las estrellas! El respeto que nos debemos a nosotros mismos tiene como base una buena conducta. En efecto, respetarse así mismo quiere decir no hacer nada que pueda causarnos vergüenza, que pueda atraer sobre nosotros la justa censura ajena. Entendido así el respeto que nos debemos a nosotros mismos, nuestra buena conducta nos dará, además, la satisfacción de sentirnos contentos, de sentirnos felices. El contento y la felicidad son dos aspectos de una misma cosa: la paz y el regocijo del alma. Aprendamos, pues, a respetarnos, para vivir contentos y felices, y en justa armonía con todos los seres. La preparación para la vida útil constituye una de las preocupaciones de la juventud estudiosa. Nada hay tan interesante para el pensamiento y para la acción de los jóvenes progresistas, que la idea de un porvenir lleno de misterios; pero también de halagadoras promesas. Precisa que quienes deseen superar sus actuales condiciones, mediten y obren. Es un signo de valer, particularmente en los jóvenes, apasionarse por un buen propósito y llevarlo a su cabal realización. Los ideales son la riqueza de todos los pueblos y de todos los hombres, porque mediante ellos el mundo prospera.

lunes, 16 de junio de 2014

Lectura buena

"Los buenos libros han sido siempre los mejores y más fieles amigos del hombre; en las horas cruentas de dolor y desamparo derraman sobre su corazón el bálsamo del consuelo y le hacen compañía; en los momentos de júbilo aumentan su alegría, limpiándola de la horrible gangrena del egoísmo a que es tan propensa la naturaleza humana cuando se siente feliz; y en las épocas de lucha, los consejos de los buenos libros son a manera de acicate de la voluntad, a modo de escudo para el alma que pugna por un ideal: especie de faros que iluminan la ruta del triunfo y que señalan, allá muy lejos, las cumbres de donde arden perennemente las luces de la verdad, de la belleza y del bien. Pero la dificultad no solamente estriba en la atinada selección de los buenos libros, sino en saber leerlos. La lectura es el alimento del espíritu, y por eso un actor dijo al respecto que "devorar no es digerir". Precisa, por tanto, que la substancia de los libros venga a transformarse en la médula de nuestras almas, así como loa alimentos con que nutrimos nuestro cuerpo se convierten en músculos, sangre y nervios de nuestro propio ser. Asimismo debemos recordar, hasta en los mas insignificantes actos de nuestra vida diaria, la voz aconsejadora de estos grande amigos, y esforzarnos por grabar en la memoria las lecciones de vida y de esperanza que palpitan entre las páginas de los libros selectos, para que, con el tiempo, su huella persista profunda, indeleblemente en nuestro corazón."

viernes, 13 de junio de 2014

Vida integral

En cada aurora surge una nueva ilusión; pero también con cada crepúsculo muere todos los días una esperanza. La vida es, al mismo tiempo, aurora y ocaso, mas entre la ilusión que surge en cada amanecer, y la esperanza que muere con el sol de cada tarde, es decir, entre la aurora que nos anuncia el día y el ocaso que termina con él, hay emociones, actitudes, fuerzas, que son, en una palabra, la existencia misma. La vida puede ser limitada o puede ser integral, y entendemos por vida limitada la de aquellos que están legos de darse cuenta de que poseen un conjunto de potencias, una serie de medios que los capacitan para lograr lo que todos nos proponemos, y pocos alcanzan: el éxito. A medida que una persona tiene conciencia de que la vida puede ofrecerle muchas oportunidades e triunfo; a medida que va poseyendo todos los recursos para afirmarla para enaltecerla, para hacerla grande y fecunda, se va acercando al éxito, y va asumiendo, a la vez, más graves e importantes responsabilidades ante la vida. El alma es en nosotros la fuerza vital, el fuego que nos mantiene, la luz que nos guía, la entidad que preside todos nuestros actos inteligentes. La vida integral, o sea la armonía de nuestras potencias físicas, mentales y anímicas, está regida por leyes, por circunstancias que no está en nuestra mano crear; pero que podemos mejorar constantemente. La vida integral no es, por tanto, el acaso, sino la disciplina y la coordinación de nuestras facultades, en su supremo anhelo de verdad y de bien.

jueves, 12 de junio de 2014

Serenidad es Fortaleza

Serena tu pensamiento y tu conducta para que puedas, en verdad, ser fuerte. Nadie incapaz de dominar sus ímpetus o de imponer un freno a sus pasiones, ha alcanzado los prestigios de la fortaleza. La fortaleza es en los seres el relieve magnífico de un carácter y de una personalidad; la ponderación en las acciones, nacida del sentimiento de seguridad y de dominio de sí mismo. Procura tú ser fuerte, porque sólo así llevarás a feliz término tus mejores deseos. Mira a los débiles: indecisos, temerosos y siempre fracasados; no intentan nada; los aniquila su pobre imaginación; los derrota su propia timidez. Observa, en cambio, a los fuertes: firmes, siempre resueltos y frecuentemente victoriosos; inconformes con el presente limitado, los anima su ideal para engrandecerlo, y los hace triunfar su voluntad. Mas cuando hayas aprendido a ser fuerte, evita caer en la violencia o en el despotismo, que son frutos de la fuerza incontrolada, Esta clase de fuerza daña al mundo: somete, no convence; humilla, no alienta; engendra servilismos o rebeldías; perjudica siempre. Y tu fuerza ha de ser, sobre todo en la victoria, ponderación ene el pensamiento y en la obra, para beneficio y garantía de cuantos en ti esperan; fuerza siempre disciplinada a tu voluntad y a tu propósito, respetuosa del derecho de todos, para que de ti pueda decirse, con auténtica verdad, lo que en elogio de la fortaleza de Bolívar, dijera uno de sus ilustres enemigos: "Más temible vencido que vencedor".

miércoles, 11 de junio de 2014

Lucha y Logra

"Luchar equivale a vivir. Con cada aurora surgen anhelos y propósitos que animan la vida e invitan a luchar por ellos. No debe importarte nunca cuál sea el motivo humilde, o cuál sea la inspiración muy sencilla que venga a llenar las horas de tu vida con el entusiasmo del que construye una obra duradera; no importa que, en apariencia, tus esfuerzos se enfoquen hacia un trabajo que, aun de acuerdo con tu opinión, carece de valor, porque lo auténtico, lo positivamente humano y maravilloso es hacer algo, y hacerlo constantemente, desde el principio, y terminarlo. Si en las cosas de todos los días llegas a conseguir que el proceso de la construcción se haga en ti un hábito, cuando llegue el momento crítico de las más enconadas luchas y de las más elevadas realizaciones, estarás bien dispuesto y preparado, y sabrás triunfar en las labores minúsculas y simples de la vida diaria. El verdadero secreto de los triunfos definitivos, está en lo éxitos pequeños, pero muchas veces repetidos; está en la costumbre de la lucha, lograda en el cotidiano bregar, en esas batallas de cada minuto, que garantizan el vigor, la seguridad y la firmeza de los esfuerzos trascendentes de la vida futura. Lograr, he ahí también el secreto de la felicidad. Lograr aquello que te propongas para el mejor encauzamiento de tu voluntad, para la superación de tu espíritu, para el más copioso rendimiento de tu acción, equivale a triunfar por el propio merecimiento, o lo que es lo mismo, equivale a vivir."