lunes, 16 de junio de 2014
Lectura buena
"Los buenos libros han sido siempre los mejores y más fieles amigos del hombre; en las horas cruentas de dolor y desamparo derraman sobre su corazón el bálsamo del consuelo y le hacen compañía; en los momentos de júbilo aumentan su alegría, limpiándola de la horrible gangrena del egoísmo a que es tan propensa la naturaleza humana cuando se siente feliz; y en las épocas de lucha, los consejos de los buenos libros son a manera de acicate de la voluntad, a modo de escudo para el alma que pugna por un ideal: especie de faros que iluminan la ruta del triunfo y que señalan, allá muy lejos, las cumbres de donde arden perennemente las luces de la verdad, de la belleza y del bien. Pero la dificultad no solamente estriba en la atinada selección de los buenos libros, sino en saber leerlos. La lectura es el alimento del espíritu, y por eso un actor dijo al respecto que "devorar no es digerir". Precisa, por tanto, que la substancia de los libros venga a transformarse en la médula de nuestras almas, así como loa alimentos con que nutrimos nuestro cuerpo se convierten en músculos, sangre y nervios de nuestro propio ser. Asimismo debemos recordar, hasta en los mas insignificantes actos de nuestra vida diaria, la voz aconsejadora de estos grande amigos, y esforzarnos por grabar en la memoria las lecciones de vida y de esperanza que palpitan entre las páginas de los libros selectos, para que, con el tiempo, su huella persista profunda, indeleblemente en nuestro corazón."
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