domingo, 24 de noviembre de 2013

Patriotismo es deber

Cuando preguntaron a un ilustre pensador  en qué consistía el patriotismo, respondió sencillamente: "En que cada uno cumpla con su deber: el obrero en la fábrica; el profesionista en su despacho; el maestro en las aulas; el estudiante en la escuela..." Si de veras amas a la patria, cumple con tu deber. Tú eres estudiante. ¡Pues estudia! Estudia bien, con aplicación y con tenacidad; con deseo de aprovechar tu tiempo, de asegurar tu bienestar de mañana y de prestar a la sociedad en que vives un servicio. Por pequeño que éste sea, ha de contribuir en algo a la satisfacción de las necesidades generales. No seas de los "patriotas" que sólo gritan entusiasmados "Viva México", y nada hacen, en cambio, para engrandecer efectivamente a la patria. Piensa que en el progreso de los individuos y de los pueblos sólo cuenta lo que se hace y no lo que se dice; piensa que valen más los hechos que los discursos; piensa que son mejores las obras que los propósitos. enmiéndate, pues, y desde ahora sé de los que estudian, de los que piensan en el bien de la patria, produciendo, progresando, porque cada minuto que estudies, cada minuto que trabajes va sumando en la gran obra nacional para beneficio de México. México necesita de tu pensamiento, de tu esfuerzo, de tu obra. Cumple así con tu deber para que puedas llamarte propiamente patriota. Una íntima satisfacción será tu mejor recompensa, y podrás disfrutar mejor de un bienestar al que patrióticamente has contribuido.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Bendito sea el hogar

La familia es, sin duda, entre las instituciones humanas, la primera y la más vigorosa, porque el conjunto de seres que la integran está vinculado por los lazos indestructibles de la sangre y del afecto. Y la familia constituye el hogar, dulce y bella palabra que contiene en sí misma todos los motivos del recuerdo, de la realidad y dela esperanza; dulce y bella palabra que reúne en sí misma, como expresión de todo lo grande, cuanto de más noble, de más puro y de más generoso encierran el pensamiento y el corazón de los hombres. Todas estas razones convencen de que la devoción al hogar es uno de los más preciados sentimientos que deben inculcarse en el alma de los jóvenes. Porque, además de los vínculos que lo atan al pasado, en tradiciones de honor o de gloria, el hogar es permanente germen de la vida, porque de él surgen cuerpos y almas para iniciar su peregrinación al infinito; ara de afectos, porque en él conviven, creciendo y amándose en sus acuerdos y en sus diferencias, los miembros de una misma familia, es decir, de un solo corazón; amparo de angustias, porque el hogar es el refugio de nuestras tristezas, y el regazo donde hallamos consuelo y estímulo para seguir luchando. Esforcémonos en hacer del hogar el santuario de nuestros cariños, el venero de nuestras ilusiones, el guardián de nuestras buenas costumbres. ¡Bendito sea el hogar, el hogar amable, el hogar santo, que se aviva con el amor de los padres, con la alegría de los hijos y con el recuerdo de los grandes ausentes!

sábado, 9 de noviembre de 2013

Unidad Nacional

Uno de los medios más eficaces para la unidad nacional, es ahondar, en nuestros corazones, el sentimiento patrio, porque éste, dirigido a la consecución de la nacionalidad, destruye los prejuicios de toda índole, sea racial, económica, religiosa, política, cultural o sexual. La patria es la comunidad noble y generosa que nuestros padres edificaron de edad en edad con su trabajo, su amor y su sangre; el territorio que habitaron, los trabajos, las exploraciones, las construcciones que erigieron, las acciones gloriosas y útiles que realizaron, las obras artísticas que enriquecieron el patrimonio común; los entusiasmos, las luchas y los dolores que experimentaron en su existencia colectiva. Bajo el símbolo prestigioso de la misma bandera, protege, como un tesoro de la gloria de todos, el sepulcro de los antepasados y la cuna de los hijos. Nuestra generación es depositaria de esos bienes y está obligada a conservar y a hacer que fructifique la magnífica herencia para transmitirla, enriquecida. De ahí la importancia de la escuela que es, por excelencia, agente del sentimiento nacional, medio de estimular en todos el patriotismo vivo y sano; de la escuela que el laboratorio de la unidad nacional al abrir las puertas a los niños de todas las condiciones que lleguen a recibir una enseñanza común, decisiva en la formación y desenvolvimiento de esa unidad. Anhelamos vivamente ver fundido en una gran todo, cuanto de valioso nos legaron Imperio, Colonia y Repúlica.

Lic. Octavio Véjar Vázquez

viernes, 8 de noviembre de 2013

Huye de las ideas comunes

Huye de las ideas comunes tanto como puedas, porque son grandes enemigas de tu voluntad, y obstáculo para tu éxito. Nunca digas "no puedo", antes de cansar tu voluntad y tu esfuerzo hasta agotarlo, porque quizá en el último instante, cuando crees perdida toda esperanza, encuentres la solución que buscas. Así ha sucedido por lo regular a todos los esforzados: triunfan cuando parecía esfumarse toda posibilidad. El heroísmo y el éxito no son más que el esfuerzo y la decisión de los que supieron perseverar hasta el fin. Nunca digas "no me alcanza el tiempo". El día y la noche te brindan muchas horas que, bien empleadas, pueden producirte un gran provecho. Advierte más bien si malgastas o desaprovechas tu tiempo. Si lo malgastas, aprende a utilizarlo, porque el tiempo es capital que enriquece a quien lo emplea con talento y con sistema. No te acostumbres tampoco a decir "se me olvidó", porque si has contraído un compromiso o necesitas cumplir un deber, tal pretexto o tal excusa te mostrará como informal o como despreocupado, y así, jamás podrás merecer una buena fama. Cuida por tanto de recordar bien tus compromisos o tus deberes; reflexiona antes de comprometerte; pero una vez adquirido el compromiso, cúmplelo sin excusa. Tampoco has de habituarte al "se me hizo tarde", porque tal es la excusa de todos los fracasados. Por tanto, el que sí puede, el que sí tiene tiempo, el que siempre recuerda y cumple los compromisos contraídos, y el que evita que se haga tarde, cuenta entre los mejores.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Trabajemos por la Paz

En esta hora angustiosa del mundo, que teme el desastre de una nueva guerra, la juventud tiene un hermoso derecho, que es, al mismo tiempo, un imperioso deber: trabajar por la paz. Pero trabajar por la paz no ha de ser simplemente propaganda de palabras, sino ejemplo de buenas acciones. A la paz hemos de contribuir refrendando nuestros ímpetus, particularmente la cólera y el odio; evitando las pugnas, sobre todo aquellas que acaban por distanciar a las familias y a los amigos; perdonando a quienes nos hicieron mal y desean sinceramente una reconciliación con nosotros. Pero a la paz hemos de contribuir también en una forma activa: procurando en cuanto de nosotros dependa, el mayor bien a nuestros semejantes; coadyuvando en cualquiera obra que tenga por objeto propagar los principios cristianos y democráticos, que aconsejan amor, ayuda, igualdad de oportunidades para todos; desprendiéndonos de un poco de lo nuestro - espiritual y material -, en bien de cuantos nada tienen. Porque la paz no podrá cimentarse nunca entre la opulencia de los poderosos y la miseria de los desheredados; entre la injusticia, el deshonor y el odio. La paz no será, por tanto, un fruto espléndido y permanente de nuestra civilización, hasta cuando hayamos contribuido a mejorar el mundo con la rectitud de nuestro pensamiento y con la generosidad de nuestra conducta. Sólo entonces, el mundo dejará de entregarse a la más infecunda y suicida de todas las tareas: a su propio desastre.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Amemos a la Patria

El pensamiento de la Patria suscita en los buenos mexicanos una honda emoción; deseo de comprenderla y de servirla, voluntad de sacrificarnos por su gloria, y aun decisión de morir en defensa de su dignidad y de su honor. Porque la Patria es todo lo nuestro: la tierra en donde se mecieron nuestras cunas, y la que, amorosa, protegerá nuestros sepulcros. Porque la Patria es el escenario de nuestras ilusiones y de nuestras luchas, de nuestras victorias y de nuestras derrotas; el aura en que se tonifica nuestro espíritu. Porque la Patria es le relicario de nuestros afectos, el paisaje que retiene con ternura nuestra mirada y llena de nostalgia nuestra ausencia. Porque la Patria es el recuerdo y la esperanza, polos entre los que vamos haciendo nuestra vida y entregando al tiempo nuestra obra. Porque, en fin, la Patria es el símbolo de todo lo nuestro, y a Ella le consagramos amor, empeño y esperanza. Amor para quererla y venerarla; empeño para trabajar por Ella y engrandecerla; esperanza para persistir en todas las luchas y alcanzar el triunfo. Para amar a la Patria, nada mejor que contribuir a su grandeza con el pensamiento que es impulso, con el estudio que es preparación, y con el trabajo que es obra.

martes, 5 de noviembre de 2013

Mejoren el presente

Cuando dejen la Escuela, llegará a ustedes la oportunidad de elevación. No importa cuán modesta sea: traten de aprovecharla. Van a tener, seguramente, dificultades y tropiezos; pero han aprendido técnicas para el trabajo y normas para la conducta. Con ellas, la vida seguirá ofreciéndoles un vasto campo de oportunidades. Afiancen la suya u ámenla; pero no se conformen con vivir y progresar materialmente. Vive, aunque renunciando a todos los anhelos, el que se acomoda y se resigna a todos los medios; progresa, el que va acumulando cada día esfuerzos y experiencias para obtener provecho. Destinen ustedes "una parte de su alma al porvenir desconocido". Para ello, "consideren el presente sólo como un peldaño donde afirmar el pie, en su marcha hacia más allá de los horizontes visibles". Elevación se llama esa tarea, y sólo la cumplen aquellos que constantemente renuevan su fe y encumbran su esfuerzo; los que asocian el pensamiento y la conducta en una obra excelsa; los que hacen de los ideales una visión anticipada de lo venidero... Sean ustedes así: no se conformen con el presente siempte limitado: mejórenlo, acrézcanlo, transfórmelo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Vive tu sueño

Seguramente, alguna noche antes de dormirte, abres de par en par la ventana, y sueñas. Hablas a las nubes e interrogas a las estrellas. No te sonrojes por ello. En toda alma hay un ensueño que espera ser despertado. Y las estrellas acogen, hoy como ayer, tantos secretos de los corazones jóvenes! Sigue, pues, en la ventana. A rachas, un dulce mal sutil envuelve tu alma que tiembla. Los labios no dicen por qué. Y los ojos se velan de nostalgia. No te avergüences de estas horas en las cuales el corazón es el soberano de su propio sueño. Comprenderás más tarde que sólo así la vida te ofrece una evasión de ti mismo. El sueño abrirá la dorada cancela para que tu alma vuele más alto y  más lejos. Sigue, pues, en la ventana. Custodia tu sueño dentro de ti. Defiéndelo de un mundo vulgar, superficial y vil. No permitas que un alma extraña cruce la frontera de ese reino tuyo. Y aunque hayas revelado un nombre a una estrella, no temas: brillando más fuerte, te ha dicho que sí. Sigue, pues, en la ventana. A menudo, soñar es mejor que vivir. Por lo tanto, soñar es necesario. Aunque tú, idealista o pragmático, debes procurar vivir tu sueño y no conformarte tan sólo con soñar tu vida.

NINO SALVANESCHI

domingo, 3 de noviembre de 2013

Aprende a estudiar

Muchos de los estudiantes que creen cumplir con sus deberes, porque concurren siempre con regularidad a sus clases, observan irreprochable conducta dentro del plantes, ejecuten sin repugnancia, pero también sin entusiasmo, sus tareas, y reciten monótonamente sus apuntes escolares. Estudiar no significa asistir todos los días a la escuela; escuchar distraídamente las explicaciones del profesor, y repetir sin impaciencia el contenido de los textos, como un reproductor mecánico repite las expresiones grabadas en un disco. Si quieres obtener de las horas dedicadas al estudio, el provecho sobre el cual debe cimentarse tu vida futura, es preciso que avives en tu mente el anhelo de descubrir nuevos e insospechados horizontes, y en tu espíritu el afán de superación, que te permita elevarte constantemente sobre tus propios méritos y posibilidades, que te obligue a ser hoy mejor que ayer, y menos bueno que mañana; que te invite a buscar la palabra del maestro, con la ansiedad con que busca el navegante, perdido en las espesas tinieblas de la noche, la luz del faro que señala la ruta. Aprende a estudiar, si quieres que el esfuerzo de hoy se convierta en la realidad de mañana.

sábado, 2 de noviembre de 2013

El altar de muertos: origen y significado en México

Patricia Beatriz Denis Rodríguez,
Andrés Hermida Moreno
y Javier Huesca Méndez


Através de la historia del hombre, el culto a los muertos se ha manifestado en diferentes culturas de Europa y Asia, como la china, la árabe o la egipcia, pero en las culturas prehispánicas del continente americano no ha sido de menor importancia; así, la visión y la iconografía sobre la muerte en nuestro país son notables debido a ciertas características especiales, como el sentido solemne, festivo, jocoso y religioso que se ha dado a este culto, el cual pervive hasta nuestros días.
La muerte es un personaje omnipresente en el arte mexicano con una riquísima variedad representativa: desde diosa, protagonista de cuentos y leyendas, personaje crítico de la sociedad, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.
En México, las culturas indígenas concebían a la muerte como una unidad dialéctica: el binomio vida-muerte, lo que hacía que la muerte conviviera en todas las manifestaciones de su cultura. Que su símbolo o glifo apareciera por doquier, que se le invocara en todo momento y que se representara en una sola figura, es lo que ha hecho que su celebración siga viva en el tiempo.
Es así, una ardua tarea entender la muerte y su significado, labor que abarca momentos de innumerables reflexiones, rituales y ceremonias de diversa índole, lo que ha erigido el máximo símbolo plástico de la representación de esta festividad: el altar de muertos. Dicha representación es quizá la tradición más importante de la cultura popular mexicana y una de las más conocidas internacionalmente; incluso es considerada y protegida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Para conocer más acerca de la festividad del Día de Muertos y el significado que tiene hoy el altar, es necesario echar una vista atrás a la historia, hacia las épocas prehispánica y colonial, para tener un panorama más amplio de su significado.

La época prehispánica

Los orígenes de la tradición del Día de Muertos son anteriores a la llegada de los españoles, quienes tenían una concepción unitaria del alma, concepción que les impidió entender el que los indígenas atribuyeran a cada individuo varias entidades anímicas y que cada una de ellas tuviera al morir un destino diferente.

Dentro de la visión prehispánica, el acto de morir era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, el reino de los muertos descarnados o inframundo, también llamado Xiomoayan, término que los españoles tradujeron como infierno. Este viaje duraba cuatro días. Al llegar a su destino, el viajero ofrecía obsequios a los señores del Mictlán: Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y su compañera Mictecacíhuatl (señora de los moradores del recinto de los muertos). Estos lo enviaban a una de nueve regiones, donde el muerto permanecía un periodo de prueba de cuatro años antes de continuar su vida en el Mictlán y llegar así al último piso, que era el lugar de su eterno reposo, denominado “obsidiana de los muertos”.

Gráficamente, la idea de la muerte como un ser descarnado siempre estuvo presente en la cosmovisión prehispánica, de lo que hay registros en las etnias totonaca, nahua, mexica y maya, entre otras. En esta época era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar mexicano, iniciando en agosto y celebrándose durante todo el mes.

Para los indígenas la muerte no tenía la connotación moral de la religión católica, en la cual la idea de infierno o paraíso significa castigo o premio; los antiguos mexicanos creían que el destino del alma del muerto estaba determinado por el tipo de muerte que había tenido y su comportamiento en vida. Por citar algunos ejemplos, las almas de los que morían en circunstancias relacionadas con el agua se dirigían al Tlalocan, o paraíso de Tláloc; los muertos en combate, los cautivos sacrificados y las mujeres muertas durante al parto llegaban al Omeyocan, paraíso del Sol, presidido por Huitzilopochtli, el dios de la guerra. El Mictlán estaba destinado a los que morían de muerte natural. Los niños muertos tenían un lugar especial llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un árbol de cuyas ramas goteaba leche para que se alimentaran.

Los entierros prehispánicos eran acompañados por dos tipos de objetos: los que en vida habían sido utilizados por el muerto, y los que podía necesitar en su tránsito al inframundo.

La época colonial

En el siglo XVI, tras la Conquista, se introduce a México el terror a la muerte y al infierno con la divulgación del cristianismo, por lo que en esta época se observa una mezcla de creencias del Viejo y el Nuevo Mundo. Así, la Colonia fue una época de sincretismo donde los esfuerzos de la evangelización cristiana tuvieron que ceder ante la fuerza de muchas creencias indígenas, dando como resultado un catolicismo muy propio de las Américas, caracterizado por una mezcla de las religiones prehispánicas y la religión católica. En esta época se comenzó a celebrar el Día de los Fieles Difuntos, cuando se veneraban restos de santos europeos y asiáticos recibidos en el Puerto de Veracruz y transportados a diferentes destinos, en ceremonias acompañadas por arcos de flores, oraciones, procesiones y bendiciones de los restos en las iglesias y con reliquias de pan de azúcar –antecesores de nuestras calaveras– y el llamado “pan de muerto”.

La época actual
El sincretismo entre las costumbres españolas e indígenas originó lo que es hoy la fiesta del Día de Muertos. Al ser México un país pluricultural y pluriétnico, tal celebración no tiene un carácter homogéneo, sino que va añadiendo diferentes significados y evocaciones según el pueblo indígena o grupo social que la practique, construyendo así, más que una festividad cristiana, una celebración que es resultado de la mezcla de la cultura prehispánica con la religión católica, por lo que nuestro pueblo ha logrado mantener vivas sus antiguas tradiciones.

La fiesta de Día de Muertos se realiza el 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, días señalados por la Iglesia católica para celebrar la memoria de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Desde luego, la esencia más pura de estas fiestas se observa en las comunidades indígenas y rurales, donde se tiene la creencia de que las ánimas de los difuntos regresan esas noches para disfrutar los platillos y flores que sus parientes les ofrecen.

Las ánimas llegan en forma ordenada. A los que tuvieron la mala fortuna de morir un mes antes de la celebración no se les pone ofrenda, pues se considera que no tuvieron tiempo de pedir permiso para acudir a la celebración, por lo que sirven solamente como ayudantes de otras ánimas. El 28 de octubre se destina a los muertos que fueron asesinados con violencia, de manera trágica; el 30 y 31 de octubre son días dedicados a los niños que murieron sin haber sido bautizados (limbitos) y a los más pequeños, respectivamente; el 1 de noviembre, o Día de Todos los Santos, es la celebración de todos aquellos que llevaron una vida ejemplar, celebrándose igualmente a los niños. El día 2, en cambio, es el llamado Día de los Muertos, la máxima festividad de su tipo en nuestro país, celebración que comienza desde la madrugada con el tañido de las campanas de las iglesias y la práctica de ciertos ritos, como adornar las tumbas y hacer altares sobre las lápidas, los que tienen un gran significado para las familias porque se piensa que ayudan a conducir a las ánimas y a transitar por un buen camino tras la muerte.

El altar de muertos
Como ya comentamos, el altar es la representación iconoplástica de la visión que todo un pueblo tiene sobre el tema de la muerte, y de cómo en la alegoría conduce en su significado a distintos temas implícitos y los representa en forma armónica dentro de un solo enunciado.

El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.

El altar, como elemento tangible de tal sincretismo, se conforma de la siguiente manera. Se coloca en una habitación, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia. Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra; en cambio, los altares de tres niveles añaden a esta visión el concepto del purgatorio. A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descan- sar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto.
En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.

Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.

Las ofrendas y su significado
Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos.

Entre los elementos más representativos del altar se hallan los siguientes:
Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.

La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza.
Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. Según la religión católica, los que mueren habiendo cometido pecados veniales sin confesarse deben de expiar sus culpas en el purgatorio.

Copal e incienso. El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.
Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.

Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.
Velas, veladoras y cirios. Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.

Agua. El agua tiene gran importancia ya que, entre otros significados, refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos

Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo.

Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente.
Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute.

Pan. El pan es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito d e Pátzcuaro o de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís.

Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal.
Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se emplean sus juguetes preferidos.

El altar de muertos como enunciado
La cultura mexicana tiene su más colorida representación en la celebración de Día de Muertos, festividad que se ha visto retratada en diferentes expresiones culturales, las que abarcan todas las manifestaciones: desde el arte prehispánico hasta el popular de nuestros días. Actualmente, la muerte hecha objeto, la muerte representada, no nos toma por sorpresa. Para el mexicano no radica esta visión en el desprecio sino en su valoración, pues se entiende como una manifestación y una explicación del mundo, heredadas y evocadas inconscientemente.

La fusión de ambas culturas hace del altar un producto comunicativo que evoca constantemente los elementos que le dieron origen y que lo traducen en una repetición y evocación constantes del mundo indígena y del católico, con símbolos que adquieren un nuevo significado.

La muerte, en este sentido, no se enuncia como una ausencia ni como una falta; por el contrario, es concebida como una nueva etapa: el muerto viene, camina y observa el altar, percibe, huele, prueba, escucha. No es un ser ajeno, sino una presencia viva. La metáfora de la vida misma se cuenta en un altar, y se entiende a la muerte como un renacer constante, como un proceso infinito que nos hace comprender que los que hoy estamos ofreciendo seremos mañana invitados a la fiesta.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La historia de las calaveras literarias

Las calaveritas literarias son una tradición mexicana relacionada al Día de Muertos en la cual mediante versos con rimas se expresan de manera burlesca algunos aspectos de la personalidad o bien defectos de la persona de una forma satírica. Sin embargo a pesar de su amplia difusión actualmente en México, sus orígenes aparecen al final del virreinato.
Dibujo "La gran calavera eléctrica"
Dibujo “La gran calavera eléctrica”, de José Posada pintada a principios del siglo XX.
El surgimiento, en la Época Virreinal
Se afianzan en el México Independiente
Las calaveras en la actualidad
Los escritores mexicanos comenzaron a utilizar a modo de burla los largos y ostentosos nombres y epitafios utilizados por los nobles y poderosos de la época virreinal, realizando su propia versión, la cual por lo general se trataba de una crítica social dedicada a algún miembro del estado burlándose o bien reclamando a la persona hechos en favor de la comunidad.
Las calaveras como medio de expresión fueron reprimidas no solo en sus orígenes sino también durante el siglo XIX, debido a las burlas hechas a los gobernantes que no podían ser dejadas pasar por alto. Es una forma de expresión propia de la época en la cual en los periódicos alrededor del mundo realizaban ya caricaturas a modo de burla de los políticos y miembros de las casas reales debido a sus acciones o bien decisiones políticas. Así México se une de manera especial a la crítica social que marcará las revoluciones de las décadas venideras alrededor del mundo.
Sin embargo es durante el México independiente que estas expresiones literarias cobran más fuerza, siendo publicadas alrededor de 1840 por primera vez en un periódico del país. Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando cobran mucha más fuerza y comienzan a hacerse populares entre la población, acostumbrada a la inestabilidad política característica del país en sus primeras décadas de vida.
Autorretrato de Posada
Autorretrato de Posada y su catrina.
Es José Guadalupe Posada, un famoso ilustrador mexicano, quien nos da la famosa imagen de la Catrina o la Muerte que conocemos hoy en día, dándole ese toque burlesco propio de las calaveritas, haciendo sus ilustraciones un tradición que aún el día de hoy utilizamos en el día de muertos. Es el quien le da apariencia y vida a la Catrina en el imaginario colectivo mexicano.
En la actualidad siguen siendo utilizadas y enseñadas a los niños en la instrucción elemental del país, son un legado de las tradiciones mexicanas, que ayudan a expresar sentimientos hacia una persona que en otros contextos probablemente serían difíciles de decir, pero qué mejor excusa que la celebración de Día de Muertos para expresar todo lo que tenemos dentro.

jueves, 31 de octubre de 2013

Adquiere buenos hábitos

Los hábitos, si son buenos, constituyen un baluarte que nos escuda contra los embates de la adversidad, en la lucha por la vida. Un hábito adquirido, sea bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza, y son de tal manera vigorosas las raíces que penetran en nuestro individuo moral, que muy difícilmente puede desarraigárseles. Estas condiciones características del hábito pueden tener en la vida, consecuencias diametralmente opuestas, pues si un hábito reprobable nos conduce directamente a las más estruendosa bancarrota física y  moral, en cambio, si el hábito adquirido es encomiable, será un poderoso aliado que nos lleve al triunfo definitivo. Esta es la razón por la cual toda escuela, es decir, toda institución educativa, tiende, en todas sus manifestaciones y en todos sus aspectos, a la creación de hábitos adecuados, que integren el ser moral del individuo y afirmen su capacidad productiva. Pero crear un buen hábito, no es tarea fácil: requiere decisión, constancia, y voluntad inquebrantable, para repetir un acto cientos y millares de veces, sin permitirnos una excepción. Así, triunfaremos de todos los estímulos exteriores y de todos los impulsos que nos inciten a claudicar de nuestro empeño.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Artista y Filósofo

Un día nació en el alma de un artista el deseo de modelar la estatua del PLACER QUE DURA UN INSTANTE. Y marchó por el mundo para buscar el bronce, pues sólo podía ver sus obras en bronce. Pero el bronce del mundo entero había desaparecido y en ninguna parte de la tierra podía encontrarse, con no fuese el bronce de la estatua del DOLOR QUE SE SUFRE TODA LA VIDA. Y era él mismo con sus propias manos quien había modelado esa estatua, colocándola sobre la tumba del único ser que amó en la vida. Sobre la tumba del ser amado colocó aquella estatua que era su creación, para que fuese como muestra del amor del hombre que no muere nunca y como símbolo del dolor del hombre que se sufre toda la vida. Y en el mundo entero no había más bronce que el de aquella estatua. Entonces él cogió la estatua que había creado, la colocó en un gran horno y la entregó al fuego. Y con el bronce de la estatua del DOLOR QUE SE SUFRE TODA LA VIDA, modeló la estatua del PLACER QUE DURA UN INSTANTE.

martes, 29 de octubre de 2013

Confianza En Tí Mismo

Cada uno de los momentos que vives ha de ser para ti una esperanza. Recoge en todos los minutos el mensaje del misterio, que llega para animar tu alma con la ilusión que necesitas para actuar. Penetra en tu propia intimidad para que conozcas y midas tu fuerza. Te parecerá de inmediato pequeña para la tarea, pero en cuanto te decidas a emprenderla, ilusión y confianza irán agigantando esa fuerza que hallaste en principio débil, hasta darte la sensación de que eres otro tú. Ya iniciada tu obra, síguela hasta concluirla. Tendrás dificultades sencillas de vencer, y seguramente obstáculos mayores, a los que deberás enfrentarte con aptitud y decisión. Pero llegarás hasta el fin, si continúas con empeño y con fe. Insustituibles para el optimismo, ilusión y confianza te prestarán vigor y serenidad en todas las luchas. Ilusión y confianza han de ser en ti, arrojo y garantía, pensamiento y obra, porque la vida premia con el triunfo a los estudian, trabajan y esperan.