jueves, 31 de octubre de 2013
Adquiere buenos hábitos
Los hábitos, si son buenos, constituyen un baluarte que nos escuda contra los embates de la adversidad, en la lucha por la vida. Un hábito adquirido, sea bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza, y son de tal manera vigorosas las raíces que penetran en nuestro individuo moral, que muy difícilmente puede desarraigárseles. Estas condiciones características del hábito pueden tener en la vida, consecuencias diametralmente opuestas, pues si un hábito reprobable nos conduce directamente a las más estruendosa bancarrota física y moral, en cambio, si el hábito adquirido es encomiable, será un poderoso aliado que nos lleve al triunfo definitivo. Esta es la razón por la cual toda escuela, es decir, toda institución educativa, tiende, en todas sus manifestaciones y en todos sus aspectos, a la creación de hábitos adecuados, que integren el ser moral del individuo y afirmen su capacidad productiva. Pero crear un buen hábito, no es tarea fácil: requiere decisión, constancia, y voluntad inquebrantable, para repetir un acto cientos y millares de veces, sin permitirnos una excepción. Así, triunfaremos de todos los estímulos exteriores y de todos los impulsos que nos inciten a claudicar de nuestro empeño.
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