Seguramente, alguna noche antes de dormirte, abres de par en par la ventana, y sueñas. Hablas a las nubes e interrogas a las estrellas. No te sonrojes por ello. En toda alma hay un ensueño que espera ser despertado. Y las estrellas acogen, hoy como ayer, tantos secretos de los corazones jóvenes! Sigue, pues, en la ventana. A rachas, un dulce mal sutil envuelve tu alma que tiembla. Los labios no dicen por qué. Y los ojos se velan de nostalgia. No te avergüences de estas horas en las cuales el corazón es el soberano de su propio sueño. Comprenderás más tarde que sólo así la vida te ofrece una evasión de ti mismo. El sueño abrirá la dorada cancela para que tu alma vuele más alto y más lejos. Sigue, pues, en la ventana. Custodia tu sueño dentro de ti. Defiéndelo de un mundo vulgar, superficial y vil. No permitas que un alma extraña cruce la frontera de ese reino tuyo. Y aunque hayas revelado un nombre a una estrella, no temas: brillando más fuerte, te ha dicho que sí. Sigue, pues, en la ventana. A menudo, soñar es mejor que vivir. Por lo tanto, soñar es necesario. Aunque tú, idealista o pragmático, debes procurar vivir tu sueño y no conformarte tan sólo con soñar tu vida.
NINO SALVANESCHI
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