viernes, 14 de septiembre de 2012
Ascensión en cada amanecer
Toda ilusión es una esperanza; todo propósito, una inspiración; toda obra es tan sólo un paso en la senda infinita. La vida magnífica es una existencia plena de ilusiones, de propósitos y de obras: palpita entre inquietudes y entre angustias; pero asciende perennemente al bien, a la verdad y a la belleza. Tal ascensión se inicia en cada amanecer. Sé femenina, exquisita, sencilla y fuerte. Prepárate para actuar; ilumina y magnifica tu vida en la inspiración y en la esperanza, en el propósito y en la persistencia. Cultiva el don precioso de la simpatía y la dádiva encantadora de la gracias; conquista la alegría, no las alegrías; éstas son fugaces y aquélla es permanente. Gusta, siquiera por instantes, de la meditación y del silencio; son armonía entre el mundo y el misterio. Aprende a compartir tu dicha con todas las almas, de preferencia con las que más necesitan de consuelo y de paz. Siembra y espera, espera y siembra. A su tiempo se realiza todo.
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