viernes, 14 de septiembre de 2012
Vida Interior
"Existe un mundo que cualquiera de nosotros puede conquistar, mejor dicho, que todos tenemos la ineludible obligación de conquistar: es el mundo de nuestra vida interior, ese que llevamos dentro de nosotros mismos. Allí, abierta, fecunda, sin explorar, existe una región inmersa y rica, poblada de recuerdos, iluminada por pensamientos y meditaciones. Y no es exagerado llamarla mundo, porque es tan infinita, tan inagotable como el de las cosas y de los hombres. La guerra puede privarnos de nuestros bienes, de nuestra seguridad, de nuestra paz física; pero sólo la muerte es capaz de privarnos de nosotros mismos. Hagamos nuestro mundo interior tan hermoso y rico como sea posible; esto depende sólo de nuestra voluntad. La palabra oculta tiene el mismo significado en el mundo material que en el espiritual: de la misma manera que con el arado y los abonos podemos fertilizar una tierra estéril, escuchando, leyendo y pensando, podemos convertir en un bello jardín una inteligencia sin cultivar."
Aliento para nuestro ser
"La mayor parte de los hombres sólo se nutren con ideas ajenas, y por eso forman una humanidad infeliz e incierta. La pasividad interna es el dique más poderoso para lograr un progreso espiritual y efectivo. La atrofia del pensamiento y la pobreza de iniciativa, son tristes formas de esclavitud... No es huyendo de las circunstancias adversas como venceremos el dolor, sino aceptándolas y superándolas. Aprendamos a extraer de cada circunstancia buena o mala, una lección. Ampliaremos así nuestros sentidos para captar lo que otros no distinguen; percibiremos así aromas que otros no perciben, matices inadvertidos para muchos; oiremos así mensajes elocuentes que tantos no escuchan y mucho menos desentrañan... Una voz interna está presta a brotar en nosotros contra nuestros prejuicios y egoísmos. Esa voz alienta en nuestro ser como surtidor de claras verdades y de luminosos caminos... Vivir es luchar sin descanso y restaurar diariamente nuestra voluntad."
Lección del dolor
La vida es una camino de obstáculos a los que todos tenemos que enfrentarnos. El dolor nos ofrece una hermosa y tentadora oportunidad: vencerlo. Todo peligro, toda tentación, toda angustia, nos obliga a seguir nuestro camino, a pesar del miedo, del cansancio, o de la duda. Aunque lo creamos desmedido e injusto, el dolor esculpe en nuestro ser una provechosa lección. Cuando lo vencemos, nuestro valor y nuestra decisión se fortalecen, y las pasiones que nos dominaban quedan sujetas. Salimos del dolor descubriendo gratamente que estamos erguidos listos de nuevo para seguir luchando. Después del sufrimiento se afirman las convicciones íntimas, y se arraigan más los nobles postulados del alma. Cuando se descifra la lección del sufrimiento, de le descubre un velo al misterio de la vida y de la muerte, Sintámonos orgullosos de nuestro dolor si nos hallamos espiritualmente dispuestos y decididos a superarlo. Superar el dolor es un paso definitivo a la conquista de todo lo grande.
- Rasa Seldi -
- Rasa Seldi -
Ascensión en cada amanecer
Toda ilusión es una esperanza; todo propósito, una inspiración; toda obra es tan sólo un paso en la senda infinita. La vida magnífica es una existencia plena de ilusiones, de propósitos y de obras: palpita entre inquietudes y entre angustias; pero asciende perennemente al bien, a la verdad y a la belleza. Tal ascensión se inicia en cada amanecer. Sé femenina, exquisita, sencilla y fuerte. Prepárate para actuar; ilumina y magnifica tu vida en la inspiración y en la esperanza, en el propósito y en la persistencia. Cultiva el don precioso de la simpatía y la dádiva encantadora de la gracias; conquista la alegría, no las alegrías; éstas son fugaces y aquélla es permanente. Gusta, siquiera por instantes, de la meditación y del silencio; son armonía entre el mundo y el misterio. Aprende a compartir tu dicha con todas las almas, de preferencia con las que más necesitan de consuelo y de paz. Siembra y espera, espera y siembra. A su tiempo se realiza todo.
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